La lucha contra la Violencia de Género. Una responsabilidad de tod@s

Categoría: Artículos de Opinión Publicado el Domingo, 25 Noviembre 2012 Escrito por Miram Elvira Romero

Parece algo tan natural ya y con lo que vivimos a diario que parece que se está convirtiendo en rutina muy a nuestro pesar. Pero, ¿alguien sabe cuando comenzó la violencia de género? Este hecho milenario ha conseguido salir a la luz y dejar el ámbito privado hace tan sólo hace unos años. Los estereotipos de género heredados desde siempre, así como relaciones y roles prefijados desde el modelo de familia tradicional y patriarcal, modelo más valorado durante mucho tiempo en nuestra sociedad, son algunos de los principales causantes de las distintas manifestaciones de violencia de género.

Las creencias patriarcales han dado lugar, y lo siguen haciendo en muchas ocasiones, a una visión de roles antagónicos entre mujeres y hombres, donde las características de cada sexo son totalmente diferentes y complementarias al otro. Así, durante años se ha educado de forma distinta a niños y niñas, a los y las adolescentes: mediante programas de masculinización y feminización diferenciados que han creado actitudes y expectativas distintas para hombres y mujeres, dando lugar a formas muy contrarias de ver aspectos tan importantes de la vida como la pareja, el matrimonio, la relación con los hijos, etc. Parece que se nos olvidó que en un futuro estos niños y niñas serían los hombres y las mujeres que poblarían nuestra sociedad. En los últimos años, se está produciendo una disolución de estos roles y creencias patriarcales, originando una nueva visión de éstos y provocando una simetría de roles, dejando de lado la complementariedad que durante tantos y tantos años se ha dado entre hombres y mujeres.

No hay ninguna duda de que cualquier tipo de violencia suele tener una clara intencionalidad. Ésta, habitualmente, está ligada al control y al sometimiento del otro, lo cual no puede separarse del tema del poder. Casualmente, es lo que imponía esta familia patriarcal: el poder del hombre sobre la mujer. No es de extrañar, entonces, que en las sociedades en las que existe una equidad de poder entre hombres y mujeres hay un descenso considerable en relación a la violencia ejercida sobre la mujer.

Por lo tanto, aunque ya es bien sabido, una de las causas que da lugar a la violencia de género es la propia sociedad (no la única, ya que no hay que olvidar factores de riesgo tales como alcoholismo o marginación social). Es de dominio público la superioridad que el hombre ha ejercido durante toda la historia sobre la mujer. El hombre tenía derecho a poder increpar a la mujer si su comportamiento no era el que él opinaba como propicio, y la utilización de golpes sería un buen método para imponer su orden y reglas. Todo esto ha sido, a lo largo de siglos, las normas, actitudes y creencias culturales de toda una sociedad. Principalmente, por este motivo, la respuesta ante esta violencia debe ser integral, no sólo a partir de leyes y normas, porque está demostrado que el nivel legislativo suele cambiar mucho más rápido que el nivel sociológico.

A parte de nuevas leyes contra la violencia hacia las mujeres, hay que poner en marcha medidas sociales, programas de ayuda, garantías efectivas de la igualdad de oportunidades, etc. Ante nosotros deben darse más pasos hacia un camino en el que el futuro sea realmente igualitario, en todos los niveles, porque sólo así podremos desprendernos de este hecho histórico que no favorece nada en el buen desarrollo de nuestra sociedad. Para avanzar en ella se necesita una mejora en la mentalidad, en la ética de las personas. A través de leyes y programas que protejan de forma eficaz a las mujeres víctimas de abusos y violencia, es posible propulsar ese cambio desde fuera y dentro de la sociedad.